Ciudad de México / 25.03.2022 20:49:29

A partir del siglo XV, el español dejó de ser una de las lenguas menos conocidas por ser sintaxis, pedagogía y gobierno del Imperio español. Orden y orden. Excepcionalmente, este lenguaje y poder surgen al mismo tiempo, como señala Ivan Illich en el que quizás sea su mejor libro: El fantasma de Job. Añadió un poco de sal, para que la gramática de Nebrija no se diferenciara de la de otras gramáticas conocidas en la época, la griega y la latina: producir una lengua estructurada. Illich dice que las de Nebrija son necesarias, y sí: son todas sintaxis, y de 1492 sigue con cuidado el método tradicional. La diferencia, que Illich vio claramente, estaba en la introducción del intento de Nebrija de convencer a la reina Isabel de dos cosas: pagar la publicación del libro y utilizarlo para gobernar tantos «cuerpos humanos» como los presentados por Crown. .

La genialidad de Illich está en alguna parte: después de darse cuenta del cambio: la introducción a la Gramática de Nebrija es instrumental y «sugiere un acuerdo no entre la espada y los eruditos sino entre la espada y los expertos». El lenguaje, al igual que la máquina de escribir, estará limitado por las alianzas surgidas para todo lo contrario: dar vida al lenguaje sifen.

El caso es que esta dinastía produjo una poderosa generación —desde Nebrija hasta Fray Luis y Teresa de Jesús; de Garcilaso a Herrera y el primer Cervantes- a la que siguieron una serie de influencias fuertes pero crecientes: de Lope de Vega como censor al culteranismo de Góngora, el carácter espantoso de Calderón y la mente oculta de Gracián. Hay dos generaciones de literatura sólida, en dos registros que pueden no ser exactos. De ahora en adelante, dijo Illich, «los libros se verán y no se entenderán». El idioma español entró en una gran oscuridad con la decadencia del imperio: la fea imagen de Carlos II, el «mago», un rey que se derrumbó sin poder hablar, murió recién en 1700, a las puertas de la Ilustración.

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Todavía en 1667, John Milton encontró la lengua sifen como guía y ejemplo. En una advertencia a Paradise Lost, afirmó que no usa música porque no es ético y «por ningún motivo destacados músicos italianos y españoles se niegan a cantar».

Dos siglos después, en 1843, el autor y filósofo, traductor multilingüe y viajero, George Borrow, pasó cinco años («la época más feliz de mi vida») en España. En la Biblia en España, dice: “España siempre ha jugado un papel importante en mis sueños de infancia, y las cosas españolas le interesan de una manera muy especial, sin esperar que, con el tiempo, me invitaran a participar, aunque cortésmente, en deportes. la gran obra de su vida; Esta pasión me llevó a conocer desde temprana edad su rico idioma y el conocimiento de su literatura (apenas digna de lengua), historia y cultura; así que cuando entré por primera vez en España me sentí como en casa más de lo que me hubiera sentido sin estas condiciones”.

Borrow no es el único que admite que la editorial española no estaba al día. Marx y Engels se jactan de estar «en toda Europa»: «Para difundir el sistema socialista y su partido, los delegados socialistas de diferentes países se reunieron en Londres y redactaron el siguiente Manifiesto, que se publicará en inglés, francés, alemán, italiano, Flamenco. y danés. «No se menciona el español. Este fantasma continúa su gira europea, atravesando la Península Ibérica.

En 1969, la BBC publicó uno de los mejores ensayos literarios: La civilización, de Kenneth Clark: un recorrido por la historia de la civilización que comenzó en Roma y terminó en la ciudad natal de ese año. Ni una señal de español o español. Tiempo después la reivindicaron y Clark dijo que no era la historia del arte, donde España ocupaba un puesto importante, sino la de la civilización, a la que España no aportaba nada. «No sé muy bien qué significa ‘civilización’, pero creo que es más apropiado para el salvajismo, y veo que ha llegado el momento de decirlo».

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No es animosidad ni odio. Somos muy conscientes de que la realidad ha cambiado drásticamente a lo largo de los años. Entonces, ahora mismo, podemos ver a los ciegos y las risas, pero también como ejemplo de lo que sucede cuando una comunidad hace una boda entre «espada y peritos» y los entrega a las autoridades.